¿Qué decir de la transición planetaria de la Tierra?


Estamos en el umbral de la gran transición planetaria, en que nuestro planeta pasará de la condición de mundo de pruebas y expiaciones para mundo de regeneración. Es un escalón, aún de los muchos que debemos subir, para alcanzar la posición de "mundo feliz". Y para cada fase, una limpieza debe ser hecha.


Recordemos la escala de los mundos: primitivos, de pruebas y expiaciones, regeneración, felices y dichosos, morada de los espíritus puros.


Ya estamos en un proceso de expurgación de aquellos Espíritus calcetas, refractarios al orden ya la evolución moral y espiritual, que ya no pueden ser retardados. Ellos pasarán algún tiempo en otras esferas, en otros planetas más inferiores (kírom), aprendiendo las leyes del Amor y del Bien, hasta que tengan condiciones de regresar a nuestro planeta, para dar su contribución en beneficio del progreso de la Humanidad.


En el libro Transición Planetaria, psicografía por Divaldo Franco, por el Espíritu Manoel Philomeno de Miranda, este momento por el cual pasa la Tierra queda muy bien explicado.


En el libro, se dice que así como los Espíritus aún devotos al mal serán exiliados en otros planetas, espíritus más evolucionados, venidos de una estrella llamada Alcíone, de la constelación de Tauro, ya comenzaron a reencarnar en la Tierra, en espíritu misionero, para ayudar la Tierra en este proceso de renovación y evolución espiritual, convirtiéndose en los grandes líderes y sensibilizando a aquellos aún considerados verdugos de la sociedad.


Además, espíritus antiguos e importantes de siglos pasados, la escuela neo-platónica de Alejandría, nobles espíritus griegos de la época de Pericles, los pre-socráticos, los socráticos (Sócrates, Platón, Aristóteles, después los pre-cristianos de Roma, y todos los genios del Renacimiento, artistas y pensadores y científicos estarán retornando, algunos de los cuales ya se encuentran entre nosotros, para ayudar también al planeta en este proceso de transición, para acelerar las conquistas, no sólo de la inteligencia y la tecnología de vanguardia, sino también de los valores morales y espirituales.


En el año en que el hombre pisó la luna, en el año en que el hombre pisó la luna, en el año en que el hombre pisó la luna, fundó la casa de Chico Xavier de Pedro Leopoldo (MG) , 1969, el Gobernador Espiritual de la Tierra, que es nuestro Señor Jesucristo, oyendo el llamamiento de otros seres angelicales de nuestro Sistema Solar, convocó una reunión destinada a deliberar sobre el futuro de nuestro planeta. Después de muchos diálogos y debates entre ellos se dieron diversas sugerencias y al final del celeste cónclave la bondad de Jesús decidió conceder una última oportunidad a la comunidad terráquea, una última moratoria para la actual civilización en el planeta Tierra. Todas las injunciones kármicas previstas para suceder al final del siglo XX fueron entonces suspendidas, por la Misericordia de los Cielos, para que nuestro mundo tuviera una última oportunidad de progreso moral.


"Nuestro Señor deliberó conceder una moratoria de 50 años a la sociedad terrena, a iniciarse el 20 de julio de 1969, y, por lo tanto, a terminarse en julio de 2019. Ordenó a Jesús entonces que sus emisarios celestes se empeñara más directamente en el mantenimiento de la paz entre los pueblos y las naciones terrestres, con el fin de colaborar para que ingresáramos más rápidamente en la comunidad planetaria del Sistema Solar, como un mundo más regenerado al final de ese período. La cara de la Tierra debería evitar a toda costa la llamada III Guerra Mundial. Según la deliberación de Cristo, si y sólo si las naciones terrenas, durante este período de 50 años, aprendieran el arte del bien convivencia y de la fraternidad, el mundo terrestre estaría finalmente admitido en la comunidad planetaria del Sistema Solar como un mundo en regeneración " .


Los avances inimaginables vendrán, como por ejemplo "alcanzaremos la solución a todos los problemas de orden social, como la solución a la pobreza y el hambre que estarán extinguidos; tendremos el descubrimiento de la curación de todas las enfermedades del cuerpo físico por la manipulación genética en los avances de la Medicina; el hombre terrestre tendrá amplio y total acceso a la información ya la cultura, que se hará más generalizada; también nuestros hermanos de otros planetas más evolucionados tendrán el permiso expreso de Jesús para presentarnos abiertamente, colaborando con nosotros y ofreciéndonos tecnologías nuevas, hasta entonces inimaginables a nuestra actual etapa de desarrollo científico; hemos de fabricar aparatos que nos facilitarán el contacto con las esferas desencarnadas, posibilitando nuestra saudosa conversación con los seres queridos que ya partieron para el más allá de la tumba; en fin, estaríamos ante un mundo nuevo, una nueva Tierra, una gloriosa fase de espiritualización y belleza para los destinos de nuestro planeta.


"Si la humanidad encarnada decide seguir el infeliz camino de la III Guerra Mundial, una guerra nuclear de consecuencias imprevisibles y desastrosas, ahí entonces la propia madre Tierra, bajo los auspicios de la Vida Mayor, reaccionará con violencia imprevista, cansada de los desmanes humanos, y seríamos enfrentados entonces con ataques de la Naturaleza, como terremotos gigantescos; maremotos y olas (tsunamis) consecuentes; veríamos la explosión de volcanes hace tiempo extinguidos; enfrentamos deshechos arrasadores que avasallar los polos del globo con trágicos resultados para las zonas costeras, debido a la elevación de los mares; y, en este caso, las cenizas volcánicas asociadas a las irradiaciones nucleares nefastas acabaría por hacer totalmente inhabitable todo el Hemisferio Norte de nuestro globo terrestre. "En caso de ocurrir la peor hipótesis, con el Hemisferio Norte del planeta volviéndose inhabitable, grandes flujos migratorios, no en el que se sitúa el Brasil, que entonces sería llamado más directamente a desempeñar su papel de Patria del Evangelio, ejemplificando el amor y la renuncia, el perdón y la comprensión espiritual ante los pueblos migrantes y eso causaría un retraso en el proceso de regeneración de la Tierra de aproximadamente 1000 años.


"Nuestro Brasil como lo conocemos hoy será entonces desfigurado y dividido en cuatro naciones distintas. Sólo una cuarta parte de nuestro territorio permanecerá con nosotros y los brasileños quedarán sólo los Estados del Sudeste sumados a Goias y al Distrito Federal.


Otra decisión de los benefactores espirituales de la vida mayor determinó que, después del amanecer del año 2000 de la era cristiana, los espíritus empedernidos en el mal y en la ignorancia ya no recibir el permiso para reencarnar en la faz de la tierra, serían encaminados forzosamente a la reencarnación en mundos más atrasados , de expiaciones y de pruebas aspere, o incluso en mundos primitivos. Según Chico Xavier, el mayor de esos planetas se llamaría Kírom. Reencarnar aquí, a partir de esa fecha equivaldría a un valioso premio justo, para quien adquirió conquistas espirituales relevantes como la mansedumbre, la blandura, el amor a la paz y la concordia fraternal entre pueblos y naciones.


Es nuestra última oportunidad, es la última hora! No hay más tiempo para el materialismo. No hay más tiempo para ilusiones o engaños inmediatistas. O seguiremos con la Luz y permaneceremos en la Tierra, o escogemos el dolor y seremos exiliados a mundos inferiores, todo depende de nosotros, de nuestro libre albedrío.


El propio Emmanuel, a través de Chico Xavier, respondiendo a una entrevista ya publicada en libro nos dice que las profecías son reveladas a los hombres para no ser cumplidas. Son en realidad un gran aviso espiritual para que nos mejoramos y alejáramos de nosotros la hipótesis del peor camino.


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